1960: AÑO DE FUNDACIÓN DE LA LICENCIATURA EN COMUNICACIÓN DE LA UIA:
PRIMER DÍA DE CLASES DE LA NACIENTE CARRERA. EL PRIMER AÑO
En febrero de 1960, una mañana fría apenas iluminada por el opaco sol de invierno, unos cuantos alumnos, iniciamos el primer día de clases, del primer año, de la primera generación, de la primera Licenciatura de Comunicación (o como quiera que después se le llamara) que se impartió en México.
Al viejo plantel de la calle de Zaragoza se entraba por una puerta pequeña que conducía, por una calzada bordeada de setos, a la entrada principal. Esta se abría ante un jardín, con fuente y bancas al centro y enmarcado por interminables pasillos que llevaban a las vetustas oficinas y a una serie de cuartos destartalados usados como salones de clase. Al fondo del cuadrángulo del jardín, presidiéndolo, estaban un improvisado auditorio, una sencilla capilla y en un rincón, una cafetería, que a pesar de su modestia, proporcionaba subsistencias complementarias a las de los otros dos recintos.
Aquél primer día de clases, los alumnos “viejos”, de las otras dos o tres carreras matutinas, invadieron el jardín y los espacios privilegiados alrededor de la fuente para tomar el sol y festejar sus reencuentros. Los “nuevos”, éramos alumnos, bien, de la cuarta generación de Administración de Empresas, “la joya de la corona” o alumnos que iniciábamos “una carrerita extraña que se inventó el Padre José Sánchez Villaseñor”. Casi todos, permanecimos en los helados pasillos esperando instrucciones de alguien que nos dijera que hacer.
Al fondo de un corredor, apareció el Padre Sánchez Villaseñor con su inconfundible traje gris, su bufanda y su pausado caminar. Los que lo conocíamos por habernos entrevistado con él, único requisito para inscribirse a la “carrerita” en aquellos tiempos, lo rodeamos mientras se sentaba plácidamente en una baranda soleada Seríamos unos quince o dieciséis jóvenes; algunos tímidos, otros destanteados, pero todos ansiosos, al menos por ese día, de saber qué clases, dónde y con quién las tomaríamos. Suave y tranquilo, repasó nuestros nombres: Graciela, Raúl, Conrado, Yolanda, Joaquín, Tamara, José María, Olivia, Adriana, Eduardo, Rodrigo, Sergio, María, Gonzalo y algunos otros que no recuerdo porque al rato se fueron. Nos presentó unos con otros y con la enorme dulzura y paciencia que siempre nos profesó, nos explicó que por lo pronto, tres veces a la semana, por las mañanas, tomaríamos clases de Contabilidad, Economía y Estadística con los alumnos de Administración y que por las tardes, tomaríamos clases de Historia de la Filosofía, Metafísica, Estética y Filosofía de la Religión con los de la carrera de Filosofía. Entre mañanas y tardes, los otros dos días, cursaríamos Géneros Periodísticos, Psicología, Teatro, Relaciones Públicas e Historia de la Cultura.
Años después, los catorce que terminamos ese primer año y que finalizamos la carrera juntos, recordaríamos, riéndonos, el agobio, el terror, y el desasosiego que nos produjeron esas tres clases que tomamos con los de Administración. Todos coincidimos, que si no hubiera sido por el consuelo que significó la curricula vespertina, nunca hubiéramos asistido al segundo día de clases.
Así transcurrió el primer año, entre el cargo y el abono; la oferta y la demanda; la media y el percentil; la entrevista y el reportaje matutinos y el más gozoso y seductor desfile vespertino con los presocráticos, estoicos, idealistas y realistas; el inolvidable hecho religioso; el proceso de abstracción; la neurosis y el inconsciente; los públicos externos; Esquilo y García Lorca. Pero no se piense que andábamos perdidos o empachados con tanta sabiduría, pues la clase de Historia de la Cultura, proporcionaba el marco de referencia justo y necesario para ubicar nuestros incipientes saberes y prácticas profesionales en un amplio contexto cultural, desde los Neanderthal hasta la Guerra Fría.
Estoy convencida, a tantos años pasados y a tanta vida vivida desde el inicio de la aventura, de que lo que nos hizo permanecer ese primer año, además de los cantos y juegos y de los odios y amores nacientes, tuvo que ver con aquellas fundantes tardes, infinitamente soleadas y plenas, en que Sánchez Villaseñor nos impartía la clase de Metafísica. Sí, él era lo único real ente tanta entelequia. Aristóteles, Santo Tomás, Samuelson, Freud y otros fantasmas, cobraban existencia cuando la sustancia y el accidente, la potencia y el acto, eran invocados por el Padre para acercarnos a la comprensión de su visión de lo que significaba nuestro quehacer como comunicadores, como nuevos intelectuales “dotados de un saber hondo, claro y viviente en torno al hombre y a su tarea en nuestro tiempo, conocedores de los medios de contacto, de los instrumentos tecnológicos modernos para someter la técnica al espíritu y llegar al hombre de hoy, al hombre anónimo, al hombre angustiado, extrovertido y disperso en las mil solicitudes del dramático y complejo vivir cotidiano”. Estoy convencida también, de que lo que nos permitió permanecer y batallar por preservar la carrera en el curso de los siguientes años y lo que nos alentó en el ejercicio de la misma, donde pudimos y como pudimos, se sustenta en estas memorias.
El inicio de nuestro segundo año se iluminó por el ingreso de la segunda generación. Ya no éramos los únicos catorce locos y absurdos jóvenes empeñados en seguir la “carrerita”. A nuestro lado, había otros veinte y todos nos dimos “por buenos”. En el devastado “San Angel Inn”, otro de los planteles de la UIA donde nos confinaron por un rato mientras construían un segundo piso en Zaragoza, y en medio de sus maravillosos jardines, nos amamos y hermanamos para siempre. El idilio fue interrumpido por la prematura y desoladora muerte de José Sánchez Villaseñor a mediados de 1961. Pero, ¿cómo el hecho sacudió a la UIA, a la naciente Carrera y a cada uno de nosotros? eso, ya no me toca a mí narrarlo.
TEXTO de: María Gómez Castelazo, publicado en Febrero de 2001, en el Número 21 de la Revista Electrónica Razón y Palabra. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n21/21_mgomez.html
TRAYECTORIA DE LA CARRERA DE COMUNICACIÓN EN LA UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA
La Universidad Iberoamericana fundó en 1960, la carrera de Ciencias de la Comunicación, en ese entonces, una nueva profesión con grandes perspectivas.
En 1961, después de oír el parecer de personas competentes, tanto en el campo académico, como de los negocios, cambió el nombre de la nueva carrera por el de Ciencias y Técnicas de Información; pero la estructura fundamental y las finalidades de la misma no cambiaron.
El Dr. José Sánchez Villaseñor, fundador de la carrera, expresó cuáles serían su estructura y finalidad de la siguiente manera:
México ha entrado en los últimos años, en un periodo de franca industrialización, esto ha provocado la urgente demanda de hombres preparados en los diversos sectores del mundo de los negocios.
Paralelamente, las técnicas de difusión, han venido registrando un notable desarrollo, directivos de publicidad, prensa, radio y televisión, lamentan la aguda carencia de individuos dotados de una severa disciplina universitaria, en el ámbito de sus respectivas actividades. Con el deseo de colaborar a la solución de este problema la Universidad Iberoamericana, ofrece la nueva carrera de Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
Se trata de formar un auténtico profesionista, capaz de aunar a un haz orgánico de conocimientos teóricos humanísticos, un conjunto armónico de técnicas que le permitan el ejercicio público y permanente de ese saber, en que se entrelazan jerárquicamente ciencia y técnica, práctica y teoría.
El nombre de Licenciado en Ciencias de la Comunicación, podría causar extrañeza por su novedad, será quizá discutible, pero creemos, que con las debidas aclaraciones, cumple con su cometido. En efecto, el fundamento teórico en que se finca esta carrera, comprende un grupo de Ciencias (conocimientos sistemáticos, dotados de unidad y generalidad) filosóficas y económico sociales; gracias a estas, puede el estudiante elaborar una visión razonada y crítica, integral y profunda, de los problemas del hombre en la circunstancia actual; por su parte las técnicas de difusión constituyen el vehículo, el instrumento, el canal de transmisión y comunicación interhumana de la cosmovisión así obtenida. La comunicación supone un mensaje que transmitir, e instrumentos de difusión de ese mensaje.
La nueva carrera consta, por lo tanto, de dos secciones armónicamente complementarias: la primera está integrada por las Ciencias de la Cultura, Ciencias humanas. La segunda por las Ciencias y Técnicas de Difusión. Ofrece aquella un conjunto de conocimientos que capacitan al estudiante para comprender y analizar con criterio propio la compleja y cambiante fisonomía de nuestro tiempo, materias filosóficas, sistemáticas e históricas, estimulan el desarrollo del talento especulativo y crean el hábito de la reflexión ordenada y metódica.
Cursos monográficos abren perspectivas a múltiples problemas actuales como axiología, psicología del arte, filosofía de la historia, etc,. El progreso imponente de las ciencias y la tecnología, es analizado desde el ángulo de la filosofía de las ciencias, sin descuidar sus proyecciones en el campo de la investigación y la industria.
Finalmente, cursos de economía y ciencias sociales, facilitan la integración de una síntesis personal y generosa, donde se reflejan, en armónica unidad, las más valiosas aportaciones de nuestro tiempo en la esfera de la cultura humana.
El futuro profesional pondrá esa vasta cultura al servicio de la comunidad; misión suya será colaborar en la elevación del ambiente técnico, atomatizado y fragmático, en que vive el hombre medio de hoy, restablecer el roto equilibrio entre la técnica y la cultura.
Los medios de difusión serán los canales para irradiar el mensaje cultura: prensa, radio, cine y televisión, deben contribuir a la elevación del nivel intelectual, artístico y humano del hombre técnico de nuestros tiempos estarán al servicio de los valores que ennoblecen y dignifican la vida humana.
Cuando se fundó la carrera en 1960, primero con el nombre de Ciencias de la Comunicación y al año siguiente con el de Ciencias y Técnicas de Información, se constituyó como la pionera en México al comprender a todos los medios de Comunicación, en ese entonces la Universidad Veracruzana, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Escuela Carlos Septién García ofrecían la carrera de Periodismo con ese enfoque específico.
Aunque no formó parte propiamente de la carrera cabe destacar que durante los primeros años de la misma, según consta en el catálogo General de la Universidad Iberoamericana de 1962, se ofreció a través del Instituto de Cultura Cinematográfica la carrera de Cinematografía con dos secciones destinadas a responder a dos concretas finalidades pedagógicas: Sección de Educadores (Extensión Universitaria) y las carreras cinematográficas de Dirección Fílmica y la de Argumentos y Adaptación.
En el catálogo general de la UIA de 1962 se señala que los alumnos de la escuela de Cinematografía cursarán los tres primeros años juntamente con los alumnos de Ciencias y Técnicas de Información y se especifican los cursos que llevarán conjuntamente las dos carreras en cuarto y quinto; así como los créditos específicos de la carrera de cine.
En este mismo catálogo aparece como director de la carrera el Dr. González Uribe y llama la atención que las más importantes personalidades de la comunicación de aquel entonces figuraran en el Consejo Consultivo, entre otras: Emilio Azcárraga Jr., Rodrigo de Llano, Ing. Guillermo González Camarena, Rómulo O’ Farril Jr., Clemente Serna, etc.
Dos años más tarde, en este mismo documento en el que figura como Director de la carrera el Dr. Jesús María Cortina, quien estuvo al frente de la misma durante 8 años y puso los cimientos de la actual carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, aparece dentro del Consejo Directivo Fundador el Lic. Juan Sánchez Navarro y se suma al Consejo Consultivo, el Sr. Manuel Becerra Acosta, Director General de Excélsior en aquel entonces. Los nombres que he mencionado son una muestra de la vinculación de la carrera con la problemática del país.
En 1965 aparece por primera vez en el Plan de Estudios de la Licenciatura el Seminario de Tesis que se llevaba en el último año. Recientemente la Universidad Iberoamericana tomó la medida de que el alumno al concluir todos los créditos de la licenciatura pueda recibirse mediante la opción cero. Lo cual significa que ya no tiene que presentar examen profesional y trabajo de titulación. Sin embargo es indispensable que en el Plan de Estudios vigente el alumno acredite las materias de Seminario de Proyectos y de titulación en las que elaborará un proyecto comunicativo, generalmente de su área de especialización.
En el Plan de Estudios siguiente, en proceso de elaboración estas materias se denominarán de síntesis y evaluación y se colocarán en el 3º, 6º, y 9º, semestres de la carrera.
Durante los primeros años de la carrera (década de los sesentas) era usual que el entonces Director, el Dr. Jesús María Cortina se preocupara por acercar a los estudiantes con los recién egresados exitosos para que nos convencieran de que tenía sentido nuestra elección profesional. Quien iba a decir que 40 años después iba a ser la Licenciatura de la Universidad Iberoamericana con mayor demanda en los últimos años.
En la década de los sesentas, la carrera era tan amplia que los estudiantes de aquellos años tenían un lema predilecto “si es materia la llevamos”. La carrera estaba dividida en 5 años y durante el primer año se llegaban a llevar hasta 23 materias, entre otras, física por la relación de la disciplina con la óptica. Se era estudiante de tiempo completo. En los últimos dos años de la carrera, únicamente había clases por la tardes de 6.00 a 10.00 de la noche y se escogía una especialidad mayor y otra menor.
En esos años, al igual que ahora, el subsistema más socorrido era el de publicidad. Se podía decir que había dos tipos de alumnos los que querían estudiar publicidad y los que no querían hacerlo.
En el catálogo general de la UIA de 1966 por primera vez aparece dentro de las perspectivas de ejercicio profesional el de la investigación de la opinión pública, en los catálogos anteriores habían aparecido las siguientes perspectivas:
- Auxiliar de categoría en empresas industriales, bancarias y comerciales.
- Ejecutivo en agencias de publicidad.
- Gerente de Publicidad y Relaciones Públicas.
- Productor de programas de radio y televisión.
- Gerente de departamento.
- Consultor técnico de empresas en el campo de su especialidad.
- Ejecutivo en diarios y revistas, tanto en la parte publicitaria como en la informativa.
- Ejecutivos en estaciones de radio y televisión.
- Asesor en el sector educacional público y privado en todo lo que tienda a elevar el nivel intelectual y artístico de la comunidad, etc.
En 1970 se añaden y complementan las perspectivas en el ejercicio profesional de la siguiente manera:
- Ejecutivo, redactor de texto, jefe de medios en agencias de publicidad.
- Productor de programas de radio, televisión y cine.
- Educación audiovisual masiva.
- Periodismo: gerente, jefe de redacción, redactor en diarios y revistas, tanto en la parte publicitaria como en la informativa.
- Técnico del manejo de información.
- Ejecutivo de turismo.
- Departamento de comunicación interna de una empresa.
- Departamento de Publicidad y Relaciones Públicas.
- Investigación y manejo de la opinión pública y medios de comunicación.
- Programación y desarrollo del personal de las empresas.
- Docencia en los medios de información.
- Análisis e investigación de mercados y publicidad.
En el catálogo general de la UIA de 1967 aparece por primera vez como parte de la administración de la carrera un coordinador que en este caso fue el Lic. Alex Olhovich Greene para auxiliar al Director Académico de la carrera. Este dato me parece significativo porque denotaba ya un crecimiento de la naciente carrera.
Cabe hacer notar el esfuerzo realizado para dotar a la carrera de un moderno laboratorio de Televisión , donado por la Fundación Jenkins. Con este equipo se transmitió un noticiero matutino a la cafetería “blanca”. El noticiero era uno de los grandes logros de los estudiantes de comunicación y en ese entonces los laboratorios de apreciación musical, fotografía y declamación eran los sábados. Actualmente cuesta trabajo que los alumnos elijan materias los viernes. En esa época los horarios se asignaban a los alumnos y una generación pasaba los 5 años de estudios junta.
En 1968 aparece otro dato que denota el crecimiento de la carrera: se encuentra ya un Consejo Técnico en el que figuran jefes de las secciones de Administración, Cine, Economía, Filosofía, Humanidades, Relaciones Públicas, Publicidad y Televisión.
Al año siguiente al Consejo Técnico se añade el jefe de la sección de Periodismo, desaparece el de Administración, al de Economía se le agrega Estadística y se añade un representante de los alumnos. En 1970 vuelve nuevamente Administración y desaparece Economía y Estadística.
En el punto de representante de alumnos ante el Consejo Técnico cabe destacar que al igual que todas las carreras de la UIA, Ciencias y Técnicas de la Información en aquella época tenía una sociedad de alumnos que a lo largo de la carrera se ha renovado anualmente. Para los alumnos es un gran orgullo el haber sido parte de esta sociedad de alumnos, interlocutora entre la Dirección y el alumnado de la carrera.
En el catálogo general de la UIA de 1971-72 aparecen aparte del Consejo Técnico, responsables de los siguientes grupos de materias: Historia del pensamiento filosófico, a cargo del Mtro. Miguel Manzur Kuri, quien formó a muchas generaciones de los actuales profesionales de comunicación egresados de la Ibero; figuraban además dos maestros encargados de periodismo que trabajaban en Novedades, Héctor Dávalos y Ramos Nava, por esta época dio clases en la UIA el Maestro Julio Scherer García. En Cine había dos maestros responsables del área y en Televisión el Mtro. Roberto Irving fue el responsable de echar a andar el flamante laboratorio de televisión de Cerro de las Torres. El área de Publicidad contaba con tres maestros encargados, lo cual denota el número de alumnos de la especialidad. Es aquí cuando surge por primera vez el área de Investigación de la Comunicación, a cargo del Director de la carrera, Dr. Jesús María Cortina.
En 1979 además de los requisitos de admisión de la Universidad el aspirante a Ciencias y Técnicas de Información se sometía a un examen especial sobre matemáticas (álgebra), inglés (traducción), ideología social, ortografía y redacción. Ese mismo año el Plan de Estudios que marcaba como especialidades televisión, publicidad y relaciones públicas, cine, periodismo y radio aclaraba que la Dirección de la escuela se reservaba el derecho de no impartir alguna de las especialidades, si no se llegaba a un mínimo de alumnos que las solicitaran.
Recientemente en el Plan anterior al ahora vigente se llegó al extremo de que un solo alumno cursaba el subsistema de sociología y el que se le abrieran materias era un problema porque todas ellas eran de Servicio Departamental.
En 1972-73, años en que por primera vez se empieza a usar el nombre de Comunicación para la Licenciatura y ya no el de Ciencias y Técnicas de Información, aparece ya el Servicio Departamental. Tradicionalmente Comunicación es uno de los Departamentos de la UIA que recibe mayor servicio de este tipo de materias, entre las que destacan por el número de las mismas: Filosofía, Historia, Literatura, Psicología, Ciencias Sociales, Historia del Arte, Administración, Matemáticas, Derecho, Diseño y Economía en algunos planes de estudios. En esos años, 72-73 se introducen como materias las de Computación electrónica de datos I y II y se incluyen por primera vez dos materias de Investigación de la comunicación y se da una materia más de Teoría de la Comunicación, quedando en dos las asignaturas sobre el tópico. Por esos años había también 4 materias de Cine Club. Estas materias han desaparecido de los planes actuales.
En 1973-74 se apuntaba como principal objetivo de la carrera de Comunicación: capacitar al estudiante en el vasto campo de la comunicación humana, proporcionándole los conocimientos necesarios sobre el proceso de comunicación, los elementos de este proceso, las teoría para explicarlo y las técnicas para llevarlo a cabo eficazmente e investigar sus factores y efectos. Dado lo anterior, tienen especial relevancia las materias orientadas a capacitar al estudiante en el área de la comunicación social o colectiva y en la correcta utilización de los medios de comunicación social – prensa, radio, cine y televisión; así como en dos importantes actividades basadas en la comunicación: publicidad y relaciones públicas.
En 1976-77 se ofreció por primera vez en la carrera la especialidad de Teoría e Investigación de la Comunicación y la carrera ofrecía áreas complementarias para otros departamentos de la Universidad.
En esa época comunicación realizaba los siguientes programas de investigación :
- Patrones de uso de los medios de comunicación colectiva en la ciudad de México.
- Estudio multidimensional de las dinámicas que captan la atención en los comerciales de televisión.
- Efectos de la violencia televisada en un contexto de realidad y en un contexto de fantasía.
- Efectos de diversos tipos e intensidades de violencia televisada, con y sin vinculación sobre niños de educación primaria.
- Además de un convenio con el Centro Internacional de Estudios en la Comunicación para América Latina, dependiente de la UNESCO para realizar programas de investigación.
Entre las materias que figuraban en ese Plan de Estudios destacan por la problemática de ese tiempo Difusión de innovaciones y Comunicación intercultural e internacional.
En el catálogo del Plan de Estudios de 1977 aparecen ya las materias agrupadas en área básica, mayor, menor, integración, servicio social y opción terminal y se enlistan las materias con la clave del Departamento que imparte cada una de las mismas. Los créditos del área menor (subsistema) variaban, de acuerdo al que se eligiera: el de Teoría e Investigación de la Comunicación era el que tenía más créditos con 68 y el que tenía menos era el de psicología con 44, los demás fluctuaban entre este número de créditos.
Entre 1978 y 1979 se creó en el Departamento de Comunicación la Maestría de Comunicación.
Cabe mencionar que en abril de 1979 un temblor destruyó las instalaciones de Cerro de las Torres y pronto se construyeron en el campus salones prefabricados, a los que se denominó “gallineros” y de ahí que algunas generaciones de comunicación de la UIA se les denomine con ese apelativo. Es encomiable que pese al desastre referido las clases, tanto de licenciatura como de posgrado, se hayan reanudado en unos cuantos días, en instalaciones facilitadas generosamente por otras instituciones educativas.
En el catálogo general de la UIA de 81-82 se señala que la Licenciatura de Comunicación está encaminada a preparar profesionales mediante el estudio teórico, la aplicación de las distintas metodologías de investigación y realización de prácticas para los siguientes campos:
- Análisis de mensajes y semiótica.
- Investigación empírica de la comunicación, periodismo, cine, televisión, radio, publicidad y comunicación de instituciones.
En el Plan de estudios de 1981-82 se incluyeron 6 materias de Teoría de la Comunicación y 4 de Investigación de la Comunicación y entre los objetivos de la carrera se señala:
Preparar teóricos e investigadores que puedan emplear las técnicas existentes del diseño, elaboración, producción y análisis de mensajes, en los diversos campos de la comunicación, con una sólida formación intelectual que someta la técnica al espíritu y destaca que la carrera de comunicación como ciencia pluridisciplinaria se nutre de distintas ramas del conocimiento humano, principalmente de: Filosofía, Psicología, Sociología, Literatura y Arte.
Tanto en los planes de estudios de 81-82 como el de 86 se señala que durante los 6 primeros semestres los alumnos cursan las asignaturas que les darán una base sólida y uniforme, tanto en lo que se refiere a la teoría, investigación, medios y formas de comunicación, como a las distintas disciplinas con las que su estudio se relaciona. En los últimos semestres cada alumno cursa las materias que forman la especialización que ha elegido.
El Departamento de Comunicación que desde 1987 se cambió al nuevo campus de la Universidad Iberoamericana, ubicado en la pujante zona de Santa Fe, busca formar auténticos profesionistas capaces de aunar a su haz orgánico de conocimientos teóricos humanistas, un concepto armónico de técnicas que le permitirán el ejercicio público y permanente de ese saber en que se entrelaza jerárquicamente ciencia y técnica, práctica y teoría.
En los objetivos del plan de estudios de 1997, vigente en la actualidad, se señala como objetivo formar profesionistas de comunicación que conscientes de la realidad nacional y comprometidos con el logro de la justicia social sean capaces de hallar soluciones en su campo que promuevan cambios que contribuyan a un desarrollo integral y más equitativo del país.
Actualmente en el Plan Santa Fe II que entró en vigor en 1998 hay 4 susbsistemas: Medios audiovisuales, Medios impresos, Publicidad y Comunicación Organizacional y Comunicación aplicada.
A lo largo de los planes anteriores han prevalecido los siguientes subsistemas, en algunos casos con diferentes nombres: cine, radio, televisión, periodismo, publicidad, comunicación organizacional, investigación de la comunicación, historia, filosofía, psicología, sociología, Letras, diseño gráfico, etc.
Un ejemplo de cómo han ido evolucionando los susbsistemas y número de créditos de la licenciatura a lo largo de los años lo encontramos en los siguientes cuadros:
Al revisar los conceptos del Dr. Sánchez Villaseñor nos sorprende su vigencia, vitalidad y exigencia de una permanente reactualización. Los egresados de comunicación de esta Universidad han pasado, desde el dominio de las técnicas que ahora nos parecen obsoletas hasta las más sofisticadas de hoy en día. Entre las primeras podríamos destacar: la formación de galeras, corrección de pruebas finas, armado manual de publicaciones, elaboración de audiovisuales mediante Show cards para mostrar gráficas y montar las transparencias al vapor para estar listos en el momento de la presentación. Y entre las segundas: las presentaciones a través de paquetes de cómputo, el mundo de lo digital, de la Internet, de las bases de datos, de la edición no lineal y muchísimas otras más, vigentes y en puerta. Para este mundo en vertiginoso cambio, la Universidad Iberoamericano sigue formando profesionistas de la Comunicación con el lema de Sánchez Villaseñor de “la técnica sometida al espíritu”. Es conveniente revisar los comentarios del Dr. Jesús María Cortina al documento fundacional de la carrera que aparece a continuación.
TEXTO del Mtro. Joaquín Labarthe Cabrera (académico TC del Departamento de Comunicación de la IBERO, egresado de CTI en 1972).
2010, CONMEMORACIÓN DE LOS 50 AÑOS:
|
MÉXICO 2010 200 Años de Independencia 100 Años de Revolución 50 Años de Comunicación José Sánchez Villaseñor, S. J., publica en 1960: “Esta carrera es nueva en su forma y planeación. Busca ante todo formar un auténtico intelectual, un hombre apto para pensar por sí mismo, para comprender a los demás hombres en la circunstancia histórica en que vive, abierto plenamente a los problemas que la actual crisis plantea. Para ello requiere una profunda base cultural filosófica. Pero ese intelectual no puede ser un sabio de gabinete, al margen de la vida, espectador impasible en torre de marfil, desvinculado de la comunidad. Su saber hondo, claro y viviente en torno al hombre y su tarea en nuestro tiempo, constituye un mensaje luminoso.” |
|
¡Celebremos! Hace 50 años se fundó, en la Universidad Iberoamericana, la primera Licenciatura en Comunicación del país, y presumiblemente de América Latina. Miles de egresados, cientos de estudiantes: cine… radio… TV… publicidad… periodismo… comunicación política… entretenimiento… teatro… convergencia digital… investigación… y lo que se nos ocurra. Porque comunicar es inventar mundos, y hay muchos mundos aún por inventar. Gracias por ser parte de este esfuerzo. Apenas llevamos 50, ¡vamos por más! Departamento de Comunicación Universidad Iberoamericana Febrero 2010 |





